Este año, no pidas deseos

Cierra los ojos y pide un deseo. Es algo relativamente sencillo, casi mágico, ¿verdad?

Desde pequeños, tenemos la sensación de que solo con hacer este gesto nuestra vida será más fácil, más cómoda, más feliz. Más y más. Pero cuando abrimos los ojos, la realidad continúa siendo la misma y nuestra insatisfacción un poquito más grande.

EL ENGAÑO DEL ESPEJO

Tal y como relata el cuento de los hermanos Grimm, la madrastra de Blancanieves solía preguntar a su espejo día tras día: “Espejo espejito mágico, dime una cosa, ¿qué mujer de este reino es la más hermosa?”

El espejo, fielmente respondía: “Usted, majestad, es la mujer más hermosa de este reino y de todos los demás.”

La malvada madrastra de Blancanieves se aferraba a una imagen en la cuál ella era la más bella del reino. ¿Por qué? Porque asociaba la felicidad a la belleza física. Eso la convertía en esclava de su propio pensamiento.

Algo parecido nos ocurre a nosotros en la vida real.

Creemos, erróneamente, que cuando lleguemos a tener o ser algo concreto, seremos felices. Y por eso, año tras año, pedimos deseos que nos acerquen un poquito más a este ideal.

Pero lo único que conseguimos es auto-engañamos.

NUESTROS IDEALES

Absurdamente, pensamos que cuando seamos perfectos toda nuestra vida será maravillosa. Pero eso solo hace que nos forjemos un ideal y luchemos para alcanzarlo, en lugar de disfrutar de lo que sí tenemos.

Si no, pregúntate por un momento. ¿Cuántas veces has pensado: “me gustaría ser más alto/a”; “me gustaría ser más inteligente”, “me gustaría ser una persona más social” “me gustaría tener ese puesto de trabajo”…?

¿Por qué? Porque creemos que al conseguirlo todo irá bien.

A esta pieza la podríamos llamar «ego-ideal» pues nos empuja tras un ideal que promete la felicidad en un futuro próximo.

¡Atención! Tener sueños es maravilloso, lo terrible del «ego-ideal» es que nos hace creer que necesitamos llegar a ser de una forma determinada porque ahora, todavía, «no somos». Y claro, esa necesidad nos hace infelices en el momento presente, pero también si no llegamos a la estación final de destino.

Lo adecuado sería tener sueños pero sin tener la necesidad de que se cumplan para ser felices. Ya tenemos lo necesario para ser felices: aquí y ahora.

CUATRO COSAS PARA SER FELICES AQUÍ Y AHORA

Para ser felices en el aquí y ahora hacen falta cuatro cosas.

En primer lugar, aprender a abrazar lo que ocurra, al margen que nos guste o no. Realmente, nosotros no sabemos qué es bueno para nosotros. Ciertas dificultades que a priori parecían malas, con el tiempo nos demuestran que nos ayudaron a crecer interiormente. ¿Puedes pensar en alguna?

En segundo lugar, dejar caer la necesidad de un ideal. Tener sueños es fantástico, pero no tener la necesidad imperiosa de que se cumplan. Sino, seremos como la madrastra de Blancanieves: esclavos de nuestros propios deseos.

Por lo tanto, el tercer paso es dejar de luchar para vivir la vida como un lugar donde podemos expresarnos. Claro que a veces necesitamos esfuerzo para conseguir lo que deseamos. Pero el esfuerzo expresado de forma positiva, creativa, voluntaria: no ninguna lucha.

Por último, necesitamos un yo que esté aquí presente y que no se confunda con lo que piensa, siente, hace u ocurre. Mientras no haya un yo, no puedo estar en el aquí y ahora. Pues falta un sujeto que permanezca consciente de lo que ocurre. Sin ese yo consciente, seguiremos confundiéndonos (o fusionándonos) con lo que sucede.

PONER EN PRACTICA LA FELICIDAD

Visto desde esta perspectiva, el único lugar donde podemos aparcar nuestros deseos y empezar a poner en práctica la felicidad, es en la vida cotidiana.

El verdadero reto, este 2019, serán los momentos familiares, los momentos de ocio, los momentos laborales… ¡pues ahí podremos practicar los cuatro puntos anteriores!

Puede parecer una tontería, pero es algo muy importante. Si nos damos cuenta que el verdadero trabajo se imparte en la vida cotidiana, podremos vivirla de una forma totalmente diferente. Seguramente, con mucha más conciencia, aprovechando todo lo que ocurra para crecer.

Si convertimos todo lo que ocurra en los próximos doce meses, en un espacio de trabajo interior, creceremos a gran velocidad, pues cada día estaremos practicando.

UN POCO DE INSPIRACIÓN

Y, entre práctica y práctica, te invito a respirar y tomar conciencia de ti mismo/a.

A veces, una simple lectura inspiradora por la mañana, puede hacer que todo nuestro día esté lleno de energía positiva que impregne, a la vez, nuestros pensamientos, emociones y acciones.

Por este motivo, te invito a darle una ojeada a mi último libro “El dolor es amor retenido”. Descúbrelo en: https://boiraeditorial.com/catalogo/el-dolor-es-amor-retenido

8 comentarios sobre “Este año, no pidas deseos”

  1. Gracias Daniel! por tu generosidad en compartir tu experiencia vivida, aceptada y saboreada y eneñarnos a ser felices siendo conscientes de las pequeñas cosas cotidisnas que son los grandes regalos .

  2. Muchas, muchas gracias Daniel,por hacernos un regalo tan útil, tanto el libro como cada consejo o mensaje que nos das, son unas herramientas básicas para poder ser felices!

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