¿Cortas la abundancia en tu vida?

Muchas personas creen que el dinero no es importante. Pero sin dinero, ¿cómo pagaríamos la luz de nuestra casa?, ¿cómo pagaríamos la comida que nos alimenta?, ¿cómo cubriríamos, en definitiva, nuestras necesidades básicas?

¿SE PUEDE TENER DINERO Y SER BUENA PERSONA?

El dinero es un tema que está en todas partes.

Sin embargo, muchos de nosotros no tenemos una buena relación con él. Pensamos que es sucio, pecaminoso… Creemos, erróneamente, que ser rico es malo y ser pobre es lo correcto. Se trata de algo muy habitual en los ambientes de trabajo interior y espirituales.

Cuando miro hacia atrás, recuerdo a mi padre diciéndome: “nadie se hace rico trabajando”. Esta frase muestra claramente lo que comentaba: las personas ricas son malas, porque han conseguido el dinero de una forma mala. Por lo tanto, si uno quiere ser buena persona, no debe poseer mucho dinero.

Pero eso no es así.

TENER O NO TENER: ESA ES LA CUESTIÓN

Vamos a la clave del asunto: ¿por qué pensamos que tenemos la obligación, o el deber, de ser pobres?

Seguramente, porque hemos entendido mal lo que nos han explicado durante años y que se plasma perfectamente en la siguiente creencia: benditos los pobres, porque de ellos será el Reino de los Cielos.

Asociar la riqueza que se menciona en los textos místicos con la riqueza monetaria es erróneo. Personalmente, creo que cuando el evangelio habla de pobreza, habla de vivir sin ataduras. El auténtico pobre del evangelio es aquel que no tiene ego y, como consecuencia, es absolutamente libre.

La persona que cree tener mucho, está atada a sus posesiones. Por el contrario, la persona que se reconoce como pobre sabe que no tiene nada, pero que puede acceder a todo. Sabe que puede disfrutar del Universo y que, por tanto, es infinitamente rico.

LA VERDADERA FUNCIÓN DEL DINERO

Antonio Blay afirmaba, en esta línea, que existe una mentalidad material o materialista, y una mentalidad espiritual.

¿Cuál es la mentalidad materialista?

Aquella mentalidad que pone todo el centro de atención en lo físico, en el dinero. Por lo tanto, toda la Vida se reduce a ese espacio.

¿Y cuál es la mentalidad espiritual?

La que percibe que hay algo más allá de lo que vemos, de lo que tocamos… y centra su vida en ella, pues es inmutable y eterno. De hecho, lo realmente existente es la energía, la inteligencia y el amor en continua expresión. En realidad, lo físico solo es una expresión de esa realidad infinita y divina.

Más allá de la mentalidad, el dinero también es algo simbólico y útil: nos ayuda a comprar cosas, a dar forma a ideas, a generar proyectos… es como la sangre que permite que el fluir social continúe.

La función del dinero no es, por lo tanto, ser guardado sino apoyarnos en él para construir. El dinero es un instrumento, ¡aprovechémoslo!

No caigamos en los errores de retenerlo, temerlo o limitarlo, ya que la abundancia es un ciclo que no debe ser interrumpido.

¿Qué debemos aportar, entonces, para fluir con este ciclo? Nuestros valores.

APORTAR NUESTROS VALORES

Tenemos que centrarnos en aquello valioso que reside en nuestro interior y aportarlo al mundo. Precisamente cuando hacemos eso, se nos abre la puerta de la abundancia. En cambio, al limitar nuestros valores, cerramos la puerta a la abundancia.

Recordad que un valor debe ser considerado valioso tanto para quien lo da, como para quien lo recibe. Si eso no sucede, no es un valor, sino una creencia.

Cuando uno se enfoca en expresar sus valores al máximo sabiendo que estos surgen de una fuente superior al yo personal, se une al origen, a la fuente, a ese lugar de donde surge la abundancia y esta se genera de forma natural.

RETOS PARA FLUIR CON LA ABUNDANCIA

Esta vez, te invito a hacer dos prácticas muy sencillas para fluir con este ciclo de abundancia.

Por un lado, cuando pagues algo, hazlo con gozo y agradecimiento. Piensa a quién o a qué estás apoyando con tu dinero: un proyecto, un producto, un negocio, un emprendedor… En este caso, también puedes ir un paso más allá y visualizar si lo que compras es lo suficientemente ético para ti o si existen alternativas más válidas.

Por otro, si alguien te invita, dí que sí. No te niegues a que te inviten a un café, a que te inviten a comer… De este modo, no cortas el ciclo de la abundancia, sino que te sumas a él: igual que estamos centrados en dar, también debemos estar abiertos a recibir.

Si quieres, desde AQUÍ puedes descargarte el libro “5 valores para crear riqueza”. Un libro breve para saber cómo generar riqueza en nuestras vidas.

¿Te unes a este ciclo?

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