Aprender a dominar la mente

Según una antigua metáfora budista, en un bosque recóndito habitaba un mono. Desde un árbol, miraba todo lo que había a su alrededor buscando algo que le satisficiera más. De repente, lo vio y saltó sin dudar. Pero, una vez ahí, continuaba insatisfecho. ¿Qué le ocurría?

UN MONO INSATISFECHO

En los círculos budistas, esta metáfora se utiliza a menudo para explicar qué le ocurre a nuestra mente en momentos de crisis o neurosis.

La interpretación de esta metáfora es indudable: siempre estamos buscando algo que nos complazca más que lo que teníamos anteriormente. Sin embargo, al conseguirlo, nos damos cuenta de que nuestro nuevo premio no es suficiente. Esa sensación que creíamos obtener al lograrlo, se desvanece rápidamente y, en cuestión de segundos, una nueva necesidad de búsqueda irradia en nuestro interior.

EL PODER DEL PENSAMIENTO

Cuando nos enfrentamos a un momento de tensión o enfado, nuestro mono loco está en su máximo esplendor. Salta de rama en rama, de pensamiento en pensamiento, impidiendo que podamos centrarnos en lo que realmente ocurre. Por ello, nos irritamos y empezamos a relacionarnos desde los sentimientos.

Al contrario, cuando sabemos reconducir nuestra mente y volver a la calma, podemos gestionar muchísimo mejor los momentos de tensión. Nuestro mono loco se detiene y empezamos a ver qué posibilidades esconde una circunstancia que, a priori, parecía adversa e insuperable.

La pregunta clave es, ¿cómo hacerlo? Mediante tres técnicas que te ayudarán a centrar tu mente. Cada una es más potente que la anterior, así que, si tienes tiempo, ¡ya sabes dónde debes invertir tu energía!

EL COFRE DEL TESORO

Esta técnica es como una “tirita” para tranquilizarnos en un momento de tensión y evitar, así, la avalancha de pensamientos. Si la utilizamos, no estaremos abordando el problema en profundidad, pero nos puede ser útil si no tenemos tiempo.

El cofre del tesoro se basa en pensar en alguna imagen que nos tranquilice, en una visualización o una meditación en la que imaginamos cosas hermosas como, por ejemplo, inspirar luz y sacar humo negro de nuestro interior. Ocupando nuestra mente con estas imágenes, conseguimos entrar en una calma temporal, pues no hemos ido al origen de nuestra desazón.

DESENSIBILIZACIÓN

Cuando nuestros sentimientos nos arrastran y nos es imposible actuar desde la calma, debemos desensibilizarnos.

El primer paso es limpiarnos a nivel biológico. Eso significa quemar el cortisol y la adrenalina de nuestra sangre; si no lo hacemos será casi imposible calmar la mente por simples motivos biológicos: es como querer estar tranquilo tras beber tres litros de café. ¿Cómo hacerlo? Mediante ejercicio físico: correr, nadar, pegar a un cojín… pero siempre verbalizando en voz alta y sacando fuera lo que tenemos en nuestro interior.

Una vez hecho esto, podremos preguntarnos cuál es el motivo profundo por el que deseamos seguir haciendo lo que hacemos al margen de las dificultades. Si somos docentes y estamos ante un alumnado difícil, ¿cuál es nuestra motivación para ser maestros?; en una relación personal, ¿por qué estamos con esta pareja y no otra?, etc.

Si encontramos el sentido a lo que vivimos, podemos resistir las dificultades mucho más sólidamente. Así podremos centrar nuestra mente y volver a la calma.

ALQUIMIA MENTAL

La alquimia mental es una técnica de cinco pasos para aprender a pensar de forma voluntaria, positiva y sostenida.

El primer paso es reconocer que estamos ante una idea errónea y que, por ello, sufrimos. Mientras creamos en algo falso, sufriremos.

El segundo paso es sustituir esa idea por información de sabiduría. Por ejemplo, en lugar de pensar que alguien me pertenece porque lo amo, merece la pena darnos cuenta que no poseemos a nada ni a nadie, que solo nos relacionamos con las demás personas mientras los demás así lo deseen.

El tercer paso se basa en identificar qué es lo que esa situación de sufrimiento nos está enseñando. Ante una persona difícil, quizás estamos aprendiendo a poner límites, con una pareja que nos deja de amar, podemos intentar apoyar a la otra persona aunque no nos guste su elección… Las dificultades nos permiten superar una dificultad interna. Por ello, debemos agradecerles mentalmente esta maravillosa oportunidad.

El cuarto paso implica entender que todas las personas actúan lo mejor que pueden con las capacidades que tienen: un escorpión no pica por picar, sino porque no sabe hacerlo diferente. Lo mismo ocurre con las personas: nadie puede actuar con sabiduría si no la tiene en su interior.

El último paso es agradecer a las personas implicadas el aprendizaje que hemos adquirido, deseándole, de todo corazón, que sean felices. Si nuestra dificultad nació de una circunstancia, desear profundamente, que esa situación vivida también sea útil para el mundo

CAMBIAR NUESTRA MENTE

Nuestros pensamientos marcarán lo que vivimos. Consecuentemente, mientras no cambiemos nuestra mente, no podremos cambiar nuestra vida.

Por ello, te invito a hacer un trabajo profundo para aprender a dominar tu mente, como el que encontrarás en Aula Interior (www.aulainterior.online), Universidad de Vida (www.universidaddevida.online), o cualquier otro que te llene de felicidad y bienestar.

No dejes para el último lugar, el trabajo más importante: el trabajo interior.

¡Domina a tu mono loco!

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