El amor no es un sentimiento

Cuando uno empieza a investigar sobre “qué es el amor” de lo primero que debe darse cuenta es que en esto hay muchos engaños, muchos mitos, muchas creencias que le llevan por el camino equivocado. Si uno no es capaz de localizar estos errores, cada paso que dé le alejará más de la verdad.

Uno de los principales errores que cometemos en el amor es creer que es un sentimiento, que basta con sentir algo hacia alguien como para que el trabajo esté hecho. Y esto no es así. Esta es la primer creencia que debemos desmontar.

Emoción es todo lo que yo siento a nivel biológico, instintivo, que está marcado en el ADN de nuestra especie. Por ejemplo, el miedo a un león está marcado en nuestro instinto. Las necesidades de comer, dormir, la sed, son emociones porque son instintivas, igual que la sexualidad, que nos lleva a mantener contactos, a reproducir la especie, etc. ¡Y no reniego del instinto, pues nos permite sobrevivir, estar en esta tierra, es maravilloso! Lo que digo es que el instinto no es lo único existente, no es lo que debe mandar en mi vida, y ahí es donde encuadramos a las emociones.

Pero los sentimientos, ¿que son? Son juicios que yo hago en función de lo que me ocurre. Es decir, puede ser que haya una persona que emocionalmente me despierta el deseo de relacionarme con ella. Y esta persona me dice “basta, hasta aquí hemos llegado, ya no quiero estar contigo”. Lo que yo sienta al respecto, nace del juicio que me haga: esto es un sentimiento.

Confundir amor con enamoramiento

La mayoría de la gente cree que amor es un sentimiento porque lo confunde con la emoción del enamoramiento. Cree que cuando uno y otro se enamoran y los dos han coincidido, ya está todo el trabajo hecho. Y de hecho en esto se basan todos los que socialmente nos han influenciado sobre el amor, es decir Hollywood, los cantantes, los románticos, etc. La historia se resume en “chic@ encuentra chic@, se enamoran y fin de la película”. Pero si confundimos las emociones con los sentimientos, yo confundiré mi deseo por ti (que es instintivo) con el hecho de que sea capaz de amarte, porque “amarte” es otra cosa totalmente distinta.

Amarte es amarme

Amarte es buscar primero el máximo bien para mí, y luego el máximo bien hacia ti. Si yo te digo: “Oye, ¿me puedes enseñar a hablar en alemán?” Si tú no lo hablas, difícilmente puedas hacerlo, porque tú no puedes darme lo que no tienes. Nosotros creemos que si yo me cuido a mí soy egoísta. Pero la realidad es que si yo no me cuido a mí, y yo no soy feliz, no podré compartir felicidad con nadie. Luego, ¡no es suficiente que el otro me despierte emociones!

Lo que sí es imprescindible es que yo tenga la decisión -y lo remarco porque para mí el amor es una decisión-, de que, ocurra lo que ocurra, yo buscaré el máximo bien para mí. Yo te apoyaré y yo ME apoyaré, pero para apoyarte a ti, primero tengo que estar completo, primero tengo que sentirme amado. Si yo no me siento lleno de amor no puedo compartir contigo el amor.

El amor psicótico

Pero, ¿qué ocurre socialmente? Que la gente cree que el amor es un sentimiento. Entonces cuando a uno le palpita el corazón a mil por hora, y la persona por quien suspiras te dice que a ella le ocurre lo mismo, decimos “¡pues ya podemos tomar decisiones! ¡Casémonos, pidamos una hipoteca!”.

Lo que yo digo es que no: en ese momento lo que tienes es una emoción, es un sentimiento, pero no sabes si me amas todavía. Y yo le daría un consejo muy importante: tienes que dejar que el enamoramiento se te pase para poder decidir si realmente me amas. Porque hay mucha gente que no se ama. Y lo que hacen es que se comprometen en un proyecto en común pero no quieren el bien propio, ni el del otro. Lo que quieren es que el otro le despierte estas emociones, estos sentimientos.

Y cuando el enamoramiento pasa (porque siempre se termina entre los tres meses y los dos años), hay quien de repente mira a su lado y ve un sapo y no al príncipe que tenía. Esa persona ha estado siempre ahí, pero lo que pasa es que el enamoramiento, al ser algo biológico, produce unas descargas hormonales que me impiden ver con objetividad.

De hecho, desde la perspectiva psiquiátrica, el enamoramiento es un brote psicótico, dado que éste se define como la incapacidad de pensar en una cosa distinta. Por lo tanto, si yo solo puedo pensar en ti, porque estoy enamorado, estoy sufriendo un brote psicótico. La suerte es que el brote psicótico del enamoramiento dura poco tiempo. A todas las personas con las que hablo les digo que disfruten y gocen del enamoramiento, pero no lo confundan con el amor, ni tomen decisiones mientras sigas enamorado. Cuando el enamoramiento haya pasado podrán tomar decisiones.

¿Y si me enredo con alguien?

Esto se complica cuando, por ejemplo, tienes una pareja que has construido con el verdadero amor, y te enredas con otra persona. Porque esto puede ocurrir, tu biología ha detectado una persona altamente compatible contigo a nivel sexual. ¡Y el instinto se pone hecho una fiera! Pero cuando yo me enamoro de una persona y ya tengo una relación, no quiere decir que mi relación no sea sólida. Si mi relación no es sólida, no lo era antes de enamorarme. Y si es sólida a lo mejor gozaré de este enamoramiento sin hacer gran cosa, o lo pactaré con mi pareja, o lo que sea, ya que las relaciones son siempre libres y mutuamente acordadas.

Amor, dependencia y dolor

Por lo tanto, lo importante, no es sentir mucho sino aprender a amar. Decidir que nuestro amor será sostenido a pesar de las dificultades. Por lo tanto, un objetivo social sería enseñar que no basta con amar -porque hay muchos tipos de amor y muchos son muy inmaduros- sino que lo que necesitamos es “amor de calidad”. Y recordar algo esencial: si sufro en el amor, no es amor, es dependencia. Porque si sufro estoy esperando que el otro me genere sentimientos, y no estoy aceptando que el otro es libre. Si amas, lo que tú quieres es que tú y el otro seáis felices. Si el otro quiere marcharse, y yo le amo de verdad y quiero su bien, le tengo que dejar marchar. Puede haber tristeza si te marchas, pero sé que es lo mejor que puedo hacer por ti y por mí.

Verifica lo que te digo

Creer no sirve de nada. Las cosas que no se han comprobado son inútiles. Por ello, te animo a comprobar por ti mismo/a lo expuesto en este artículo con un par de ejercicios sencillos.

Ejercicio 1

Imagínate que estas de muy mal humor y tienes ganas de morder a la primera persona que se acerque. Imagínate que tus sentimientos interiores son horribles (tu jefe te ha insultado, por ejemplo). ¿Puedes imaginarte las consecuencias de relacionarte desde estas emociones? Crees que, porque te relacionas desde los sentimientos, y eres sincero/a con tus sentimientos, estás construyendo una relación que merezca la pena? ¿O crees que, al margen de lo que sientas, tu conducta siempre debe estar dirigida por lo que has decidido?

Ejercicio 2

¿Puedes imaginarte cómo serían tus relaciones con todas las personas, y no solo con las parejas con las que estás enamorado, sino cómo serían las relaciones con tus hijos/as, padres, hermanos/as, amistades, etc., si al margen de lo que estuvieras sintiendo ahora te relacionases siempre buscando su máximo bien? ¿Podrías verificar que tus relaciones mejorarían? ¿Podrías verificar que tu vida iría mejor? ¿Puedes entender que da igual lo que “sientas” porque si amas a alguien no puedes maltratarlo? ¿Puedes darte cuenta de que los sentimientos no son fundamentales para decidir amar? Por ejemplo, ¿te das cuenta exigir a un niño autista que nos despierte sentimientos positivos es cruel e inhumano?

Si verificas los puntos anteriores podrás comprobar que es mejor no relacionarse desde las emociones sino desde la decisión de amar, y habrás comprobado que los sentimientos no son lo central en el amor, sino la decisión de buscar el máximo bien de quienes amamos… ¡nosotros/as los primeros/as!

2 comentarios sobre “El amor no es un sentimiento”

  1. Me gusta .. la verdad es que siempre buscamos lo que nos haga feliz a nosotros y creemos que es lo mejor ..sin pensar que al de alado puede que no es te bien … pero algunas veces ay que aprender dar para recibir … pero muy bien el concepto me sirve mucho … muchas gracias me gustan mucho tus formas de explicar me llegan bastante dentro

  2. El enamoramiento se produce también porque queremos ver en la persona elegida, lo que deseamos que fuera con vehemencia y no es. Enamorarse hace desinhibirse los deseos, teniendo sensaciones profundas, las percepciones están a flor de piel y las emociones que se contagian e irradian, nos superan, y provocan que hayan intercambios de ideas, de vivencias, de sentimientos, de secretos, de besos, de abrazos, de caricias, son como unos intercambios de fluidos orgánicos, y si lo analizas bien es como una simple egolatría. Produce un estado que lo envuelve todo en un halo de fascinación, de misterio, de deseo, y la objetividad sobre las cosas desaparece, y con ello provoca un intercambio de ilusiones y reflexiones, que conduce a dar la sensación de conocer a la persona de la que se está enamorada de todo la vida, ocasiona familiaridad donde no existía, se transforman los enamorados en confidentes que surgen con comprensión y vinculación mutua.

    Enamorarse es la necesidad de querer ver en el otro lo que queremos ver, y al imaginar lo que vemos todo se vuelve atracción, como una necesidad de fundir nuestros deseos en la persona de la que estamos enamorados, nos terminamos enamorando de nosotros mismos. En la imaginación se encuentra gran parte del progreso, porque aquello que hay ahora, anteriormente estuvo imaginado por alguien. Tiene algo de narcisismo el enamoramiento, es un referente en el que reflejamos nuestras necesidades para evitar la soledad y que inventa espejos, en los que ver en el otro lo que creemos que somos. Es un engaño basado en la negar a los demás, en tal y como son. El narcisista cree que a nadie le pasa nada en el amor, hasta que no le pasa a él. Pero también buscar la lástima y la compasión de los demás para que nos quieran, es una forma encubierta de narcisismo.

    Por lo que la obsesión de creer que el enamoramiento es amor, y transformar esa creencia en hábito, que con el devenir del tiempo, termina convirtiéndose en un apego malsano con una tendencia al desprecio y la indiferencia, que no hace más que provocar sufrimiento, algo que está en nuestra mente y no nos podemos liberar de ello. La costumbre nos encadena como unos grilletes fuertemente apretados, de modo que resulta difícil no sentir dolor cuando perdemos a una persona cuya presencia a nuestro lado la dábamos por supuesta, del mismo modo que sentimos dolor al perder cualquiera de nuestros hábitos, sean cuales fueran los motivos, porque toda pérdida o cualquier añadido nos obliga a una pesada gimnasia de ejercer nuevas costumbres, y es la repugnancia de una nueva situación e identificación, por el esfuerzo que nos requiere, lo que nos hace sentir un vivísimo pesar que nos hace confundirlo con los sentimientos, es como un dolor de tener que vernos con nosotros mismos de nuevo.

    Enamorarse es como un terremoto que luego se apacigua al poco tiempo, supone casi siempre, subidas y bajadas como montañas rusas de entusiasmo y de ánimo, con muchas dudas sin resolver, con ilusiones desvanecidas, con esperanzas y decepciones, y con sueños no hechos realidad. Es una enorme incertidumbre. Y nadie quiere enamorarse de sí mismo, porque no se consigue nada, lo que se quiere es fusionarse con otra mitad distinta, que se echa de menos, que es especial y se hace imprescindible. Con motivo que cuando los hombres pagan por hacer el sexo, se sienten más sensibles al culminar su deseo. El amor pues, es lo que queda cuando la pasión del enamoramiento, si es que queda algo, se ha consumido totalmente.

    Para enamorarse se precisa además de un conjunto de aptitudes, creencias, gustos, experiencias personales, y necesidades comunes, que den posibilidades de ello, y sobre todo una bioquímica adecuada que lo posibilite, es decir, que se requiere una predisposición inicial para el enamoramiento, como si ya lo estuvieras antes de conocer la persona correcta de la que te enamoras… Porque hay gente que no se enamora nunca a pesar de conocer a lo largo de su vida cientos de personas, e incluso hasta se casan sin llegar a estar enamorados.

    Al estar enamorado es como si te debilitaras al ser feliz… la felicidad te hace mas vulnerable, te hace dudar porque tienes algo que perder. Si la felicidad que sientes al estar enamorado es tu enemiga, da igual ya es demasiado tarde porque ya has perdido, al no poderlo controlar…. Claro que sí que te debilitas al enamorarte porque eres más propenso a que te hagan daño sentimental y emocionalmente, te abres más a la otra persona de la que estás enamorado, bajas tus defensas, confías más, y te haces más frágil, al hacer más participe al otro de tus flaquezas, debilidades y secretos, tanto que lo pueden utilizar en el futuro en tu contra, y que seguramente acabarán usandolo.

    En definitiva, el enamoramiento es un estado generado por los neurotransmisores cerebrares, pasajero, que provoca que no seas objetivo a la hora de valorar y examinar, te hace ver solamente las cosas buenas y las engrandeces y tapa las malas, y acaba cuando desaparece las causas que lo ocasionó, no es para siempre, como casi todo… Así que enamórate si puedes y si encuentras con quien, y sé feliz mientras dure, porque es nuestra mente maravillosa la causante de esa maravillosa sensación.

    ARTURO KORTAZAR AZPILIKUETA MARTIKORENA©

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