Aula Interior. Vivir desde lo Superior: ser la felicidad.

Desde un cierto punto de vista totalmente cierto, no hay que hacer nada para vivir en lo Superior. Nuestra propia esencia es divina, por lo tanto, experimentar la divinidad es algo natural.

Sin embargo, como indiqué en los artículos anteriores, es imprescindible llevar a término un proceso de autoconocimiento, de reequilibrar nuestra personalidad y de limpieza de nuestro inconsciente para poder tener una verdadera vida espiritual. Mientras nuestra vida esté marcada por los sufrimientos cotidianos: necesito una pareja, el trabajo me absorbe, el mundo es inseguro… No podré vivir de forma continuada en lo Superior puesto que lo anterior me hará sufrir y tenderé a poner allí mi atención.

Por lo tanto, quiero dejar claro que es imposible vivir lo Superior de forma estable sin un trabajo previo sobre lo personal. Y también es imposible vivir en lo Superior de forma estable sin dejar caer, posteriormente, lo personal.

No se trata de ninguna contradicción, sino de entender los distintos niveles de conciencia. Por un lado, necesito recuperar mi personalidad de forma equilibrada para poder ponerla al servicio de la Vida, de lo Superior: este es un primer estadio de vida espiritual. En este estadio me siento feliz de poder ayudar a lo Superior a enriquecer este mundo. Y me lanzo contento a expresarme libre y felizmente para que lo Superior se plasme en mi vida y en el mundo.

Sin embargo, un tiempo después me doy cuenta que yo no estoy haciendo nada, sino que es lo Superior quien se expresa a mi través, que yo no añado nada a lo Divino. Simplemente me siento un canal, una fuente, un conducto a través del cual el mundo se crea ahora mismo gracias a lo Superior. En este estadio me dejo usar por lo Superior. Me siento feliz de poder ser usado por la Vida y poder ofrecerme al Mundo para que Sea. Pero me doy cuenta que yo no aporto nada, sólo soy mero instrumento. Y es un gozo serlo. Y es una alegría serlo. Y me complazco en ser útil a la Vida.

Pero hay un tercer nivel de conciencia superior, cuando descubro que en realidad lo único existente es la Vida y que yo no soy; cuando descubro que lo único existente es lo Superior, la Vida, la Divinidad (o el nombre que le déis) y yo no soy nada sino Eso. En palabras de Kalu Rimpoche: “Hay una Realidad y tú eres esa Realidad. Cuando entiendas esto, verás que tú no eres nada. Y siendo nada, lo eres todo”.

¿Cómo llegar a fundirse en esa realidad que Es? ¿Cómo llegar a vivir de forma profunda y estable en esa realidad? Lamento deciros que sólo puedo hablar de oídas de este paso final, puesto que no lo vivo en primera persona. Pero sí puedo afirmar (puesto que lo experimento en mi vida de forma evidente, sencilla y cotidiana) que yo no hago nada, que tras años de contribuir a enriquecer el mundo de forma consciente para que lo Divino se expresase en mi vida, tras años de vivir en esa consciencia, ahora me doy cuenta que no tengo que hacer nada.

Ahora me doy cuenta que la Vida se hace a sí misma. Y vivirlo es un gozo. Pero sé que aún queda trecho por delante y siento la llamada a recorrerlo. Pero a veces el dolor de la separación con lo divino es inmenso. “Muero porque no muero” decía Santa Teresa y creo que algunos podemos hacer nuestra esta frase muchos días.

Pero no creo que nadie que viva eso deba desesperar: lo espiritual desciende sobre nosotros/as cuando hemos abierto suficientemente nuestras puertas. Y al revés: nosotros/as ascendemos cuando hemos abierto lo bastante nuestra alma. Miremos con gozo, pues, el lugar donde estamos y abramos, en la medida de nuestras fuerzas, las puertas de nuestra alma. No somos responsables de los resultados, pero sí de lo que hacemos. Abrámonos al Espíritu si esa es nuestra llamada y realicemos con gozo el trabajo de purificación y autoconocimiento previo que implica.

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